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Para Donald Trump, sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París significó una reafirmación de “soberanía” y un alivio para la economía norteamericana. Sin embargo, la mayoría de la población está en desacuerdo. Según una encuesta de la agencia Associated Press y el NORC Center for Public Affairs Research, solo un 29% de los consultados respalda la decisión del presidente republicano de abandonar el pacto internacional contra el cambio climático.

El sondeo, elaborado a principios de junio tras el anuncio de Trump, revela la enorme carga política que el debate sobre el calentamiento global tiene en EE.UU y cómo la decisión no daña significativamente la base de votantes del presidente. El 51% de los republicanos respalda la salida del Acuerdo de París, frente al 25% de independientes y el 16% de demócratas.

Solo dos países en el mundo, Nicaragua y Siria, no integran el pacto climático. Trump apostó por unirse a ellos y recibió un alud de críticas internacionales. En la actualidad, EEUU es el segundo emisor global de gases de efecto invernadero, sin embargo, el magnate siempre se encargó de desacreditar el Acuerdo de París y mostrar un fuerte negacionismo sobre el cambio climático, al que acusó de ser un “cuento creado por los chinos” para debilitar a la industria estadounidense.

Una encuesta con peso político

Según el sondeo, nada más que un 18% de los estadounidenses está de acuerdo con el argumento de Trump de que la salida del pacto internacional ayudará a la economía norteamericana. Pero, de todas maneras, la percepción está de nuevo condicionada por el partidismo. En un respiro para Trump, apenas un 24% de los republicanos cree que la partida de EE UU dañará la economía nacional, mientras que un 40% cree que no impactará y un 34% que ayudará. En cambio, un 78% de los demócratas teme que ocasionará consecuencias negativas.

Un patrón parecido entre republicanos y demócratas se repite en las preguntas sobre si la retirada de París puede dañar la posición de Washington en el mundo o los esfuerzos globales contra el cambio climático. Los conservadores avalan el aislacionismo de Trump y también dudan del consenso científico que atribuye al efecto del hombre el aumento de las temperaturas: sólo un 22% de republicanos frente a un 53% de demócratas dice tener una gran confianza sobre esos estudios ambientales.

Más allá de la posición de Trump y la de los más extremistas del Partido Republicano, alrededor de dos tercios de los estadounidenses creen que el cambio climático existe mientras que solo uno de cada diez lo niega. Y siete de cada diez ciudadanos, incluidos aquellos que dudan sobre el calentamiento global, sostienen que es un problema que el gobierno estadounidense debe abordar.

El cambio climático, un viejo dolor de cabeza para el presidente

Para justificar la salida del Acuerdo de París, Trump acudió a argumentos económicos y nacionalistas pero no reveló cuál es su opinión en términos científicos. “He cumplido una tras otra mis promesas. La economía ha crecido y esto solo ha empezado. Vamos a crecer y no vamos a perder empleos. Por la gente de este país salimos del acuerdo”, sostuvo el día del anuncio.

Durante la campaña electoral, el republicano repitió varias veces que el cambio climático era un “engaño”, poniéndolo como un punto central en su estrategia de confrontación. Aunque luego negó haberlo dicho: “Creo que hay un cambio en el tiempo. No soy un gran creyente en la contribución del hombre al cambio climático”.

A diferencia del Protocolo de Kioto, que abandonó George W. Bush en 2001, el Acuerdo de París, que fue sellado en la capital francesa durante diciembre del 2015 por más de 190 países y meses después fue firmado por 175 naciones, no es vinculante. No ha sido ratificado por el Senado y carece de penalizaciones. Su aglutinante es el compromiso. En este marco, cada país es libre de decidir su propio camino a la hora de recortar emisiones de gases de efecto invernadero. Lo importante es evitar que la temperatura mundial supere en dos grados el nivel preindustrial (ahora mismo ya ha aumentado 1,1º).

“Acepto que el cambio climático está causando algunos problemas: nos hace gastar miles de millones de dólares en desarrollar tecnologías que no necesitamos”, se burló el magnate en su momento.

Para Trump, de nada sirvieron los pedidos del G7, China, el Papa Francisco, las Naciones Unidas, CEOs de varias empresas de primera línea, casi todos los demócratas, un puñado de figuras republicanas y hasta de su propia hija Ivanka Trump y su yerno Jared Kushner, quienes también han abogado por preservar el acuerdo climático.

Fuente: El País