CONSERVACIÓN DEL BOSQUE NATIVO RECUPERACIÓN DE SUELOS DESERTIFICADOS

MDL – MECANISMO DE DESARROLLO LIMPIO
FORESTACIÓN

Para la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la valorización de los recursos naturales, y en particular de los bosques nativos , constituye un tema prioritario y estratégico de la agenda ambiental. Como prueba de esto, durante el año 2009 se firmó un histórico convenio con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca -hoy Ministerio- para desarrollar una política forestal unificada que promueva el desarrollo sustentable, la equidad, inclusión social, en la distribución de los beneficios aportando una mirada intergeneracional para con los diferentes tipos de bosques en Argentina.

Se contempla la definición de un Plan Nacional Forestal que integre y coordine las estrategias de uso y aprovechamiento del bosque nativo e implantado, así como también las políticas de desarrollo, de promoción y de conservación de éstos en todo el territorio nacional, lo cual hace a la esencia federal del país. Adicionalmente, se apunta a la institucionalización de técnicas de manejo que permitan aumentar la productividad de las masas forestales nativas y cultivadas para la generación de riquezas y la creación de puestos de trabajo, a partir de tecnologías de optimización industrial y el aprovechamiento integral de los recursos principales y de derivados, incrementando la rentabilidad de los emprendimientos productivos, a lo largo de toda la cadena de valor, con un monitoreo de su trazabilidad.

Los proyectos de forestación y reforestación en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio MDL, favorecen la decisión política y normativa de valorización de los servicios ambientales que prestan nuestros bosques y, por lo tanto, debemos consolidarlos generando resultados concretos y virtuosos que sostengan esta práctica en el tiempo. La complejidad de ciertos procesos requiere de guías que simplifiquen su acceso a miles de pequeños y medianos productores en todo el país. Es por ello que damos la bienvenida a la actividad forestal, que esperamos contribuya a incentivar el aumento, la preservación y la reforestación de los bosques a lo largo y ancho de los diferentes ecosistemas que lo alojan en nuestro país.

 Homero M. Bibiloni
Ex -Secretario de Ambiente
y Desarrollo Sustentable de la Nación

CONSERVACIÓN DEL BOSQUE NATIVO
RESUMEN EJECUTIVO 2014

Argentina se encuentra en emergencia forestal: ya perdimos más del 70% de los bosques nativos originales y la deforestación aumentó fuertemente en los últimos veinte años, entre otras cosas, por el uso inadecuado del bosque y,  por el avance desmesurado de la frontera agropecuaria.

En los cuatro años siguientes a la sanción de la Ley 26.331, de “Bosques Nativos y Medio Ambiente”, 17 provincias han realizado el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos y los han refrendado mediante una ley provincial. Sin embargo, por falta de controles efectivos, en algunos casos voluntad política y sanciones acordes, continúa la depredación del bosque, desmontes ilegales, e incendios forestales por descuido, o intencionales.

A mediados de la década de 1990, se produjo un fuerte incremento en la superficie cultivada para soja, con cultivos rotativos; y la ganadería intensiva. Esta actividad se producía históricamente en la región pampeana, sin embargo, la frontera agrícola ganadera, empezó a ser “corrida” hacia el norte del país propiciada por los incentivos a la producción que brindan las provincias y, el bajo precio de la tierra.
En los últimos seis años el stock ganadero sufrió una disminución del 17%. En 2007 alcanzaba los 58 millones de cabezas, y actualmente promedia 48 millones (ciclo 2007-2013). Durante los años 2007 al 2010 el precio de la carne se mantuvo en valores comparativamente bajos, pero esta tendencia cambió. Los especialistas aseguran que ahora los precios relativos locales equiparan los internacionales. Para los próximos años se espera un crecimiento extraordinario del stock ganadero, al retomarse además,  la iniciativa exportadora, en vías de que el país recupere los mercados mundiales.

Para el  2014, el “Plan Ganadero Nacional” aspira, mediante el financiamiento con tasas de interés subsidiadas, hasta el año 2.020, llegar a las 77 millones de cabezas, para superar el histórico 12% de saldo exportable. Por su parte, el “Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020” prevé el aumento en la producción de carne bovina de 2,6 millones de ton. a 3,8 millones de ton., expresando de este modo un “incremento del 46% para el 2020”. Y además, el -INTA- considera  que el sector, podría incrementar su producción en un 70% entre el actual decenio y, la mitad del próximo.

ARGENTINA  BOSQUES NATIVOS

Por lo expuesto tenemos que: El avance de la ganadería en el norte de nuestro país pone en peligro a más de 10 millones de hectáreas de bosques nativos de la región chaqueña. En Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa se espera un importante crecimiento de la ganadería semi-intensiva en los próximos años (duplicar el stock o más) mediante la aplicación de sistemas silvopastoriles.

En el Parque Chaqueño, la mayoría de los sistemas silvopastoriles, resultan ser lisa y llanamente,  desmontes encubiertos en etapas. Luego de la aplicación del rolo o la topadora son muy pocos los árboles que quedan en pie, lo que sumado a la implantación de pasturas implica la destrucción del sotobosque, que es del futuro de ése bosque.Por lo expuesto tenemos que: El avance de la ganadería en el norte de nuestro país pone en peligro a más de 10 millones de hectáreas de bosques nativos de la región chaqueña. En Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa se espera un importante crecimiento de la ganadería semi-intensiva en los próximos años (duplicar el stock o más) mediante la aplicación de sistemas silvopastoriles.

Los aprovechamientos silvopastoriles para ganadería semi-intensiva autorizados por algunas provincias (Santiago del Estero, Córdoba, Chaco), en bosques clasificados bajo la Categoría II (amarillo) son una clara violación a la Ley de Bosques. Debe autorizarse únicamente en bosques zonificados en la Categoría III (verde).

BOSQUES: ECOSISTEMAS VITALES
Los beneficios ambientales que nos brindan los bosques resultan esenciales: concentran más de la mitad de la biodiversidad del planeta, juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos, y de ellos obtenemos bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia, como alimentos, maderas y medicinas.

Desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad debe destacarse que el bosque es hábitat de gran variedad de flora y fauna silvestres y que su destrucción implica el comienzo de la extinción, o la extinción misma,  de numerosas especies, motivo por el cual es una prioridad mundial conservarlos como banco de genes in situ.

El manejo de los bosques repercute inevitablemente en la conservación de los demás recursos naturales renovables, en la diversidad biológica y en el equilibrio ecológico local, regional y global. Una función esencial de las masas boscosas es la conservación de los recursos hídricos.

Los bosques actúan regulando los déficits estacionales de agua: como una “esponja”, la absorben en momentos de gran caudal y la liberan de a poco cuando ésta escasea en la estación seca. También cumplen un rol importante en el ciclo de lluvias en regiones interiores alejadas de las costas, convirtiéndolas en zonas productivas y habitables.

En cuanto a la protección de los suelos, los bosques acumulan muchos nutrientes, particularmente en las zonas cálidas donde los nutrientes son  almacenados y permanecen acumulándose en la biomasa de la superficie.
Además, ayudan a controlar la temida erosión aportando material orgánico y disminuyendo el flujo del agua: las hojas de los árboles reducen la velocidad de las gotas de lluvia protegiendo el suelo y evitando que éste se lave, proporcionando así el medio ideal para que el bosque se desarrolle.

Los bosques también son muy importantes para la estabilización del clima, ya que modulan las fluctuaciones de la temperatura entre el día y la noche, permitiendo disminuir la amplitud térmica local.

Otro beneficio esencial que nos brindan es, -su función como reservorios de carbono-, estabilizando el efecto invernadero que genera este gas en la atmósfera.

Además, el manejo sustentable de los bosques y selvas, son una fuente importante de recursos económicos: la renta maderera con su derivación en productos de valor agregado, tales como madera aserrada y preparada, muebles, pisos, celulosa y papel, carbón, y más. Sumados a: los productos forestales no madereros, como esencias de uso medicinal y cosmético, miel, hongos, y muchos otros.

El turismo y el ecoturismo son productos de los  beneficios económicos indirectos del bosque, que en la actualidad han cobrado un gran auge. Los bosques tienen además, otros beneficios intangibles, como la contribución a la diversificación y belleza del paisaje y la defensa de la identidad cultural de los pueblos que los ocupan,  y  cuya vida de ellos depende, en amigable armoniosa reciprocidad. En definitiva, las selvas y bosques son nuestro patrimonio natural más importante, y son fundamentales para nuestra supervivencia, por lo que resulta vital manejarlos responsablemente.

EMERGENCIA FORESTAL EN ARGENTINA
La sociedad argentina ha crecido dándole la espalda a sus recursos forestales, entre otras causas por la lejanía de las zonas boscosas de los mayores centros urbanos del país. El hecho de haberse asumido como un país agrícola y ganadero, casi excluyentemente centrado en la producción pampeana, generó una visión que contribuyó a no calificar a la actividad forestal como un dinamizador del desarrollo socioeconómico nacional.

Históricamente la actividad forestal en Argentina estuvo basada en la producción de madera, con un uso extractivo y eventualmente, con algún procesamiento primario, que asignara o confiriera, cierto valor agregado a la casi rústica e incipiente ocupación. Amplias regiones del país han obtenido de las masas forestales nativas su principal fuente de ingreso económico, como la producción de rollizos en la Selva Misionera, durmientes, postes,  leña y carbón en la gran región del Parque Chaqueño y aplicaciones diversas en el pedemonte de la Selva Tucumano Boliviana.

Sin embargo, la ausencia de planes de manejo racional del recurso, con la tala indiscriminada de las especies más valiosas, implicó que los bosques sufrieran un rápido deterioro en su cuantía y calidad, que constituye el primer paso, para la futura conversión del uso del suelo.

Se calcula que entre fines del siglo XIX y principios del XX Argentina contaba con cerca de 100 millones de hectáreas de bosques, cubriendo aproximadamente el 30% de su superficie continental.
Pero la demanda de productos primarios del bosque nativo que provocó en esa época la tecnificación del manejo ganadero, el incremento de la superficie agrícola, y consecuentemente la expansión del sistema ferroviario (cuyos millones de millones de durmientes se elaboraron con troncos de árboles nativos), generaron una importante reducción de la superficie forestal.
A esto debe sumarse la demanda que hubo durante la Primer Guerra Mundial, cuando nuestro país fue el principal productor de extracto de tanino (extraído casi exclusivamente de árboles de nuestro bosque).

A partir de la década de 1990 Argentina sufre un nuevo impulso de la deforestación, favorecido por la inversión en infraestructura, los cambios tecnológicos, la introducción de los transgénicos, la siembra directa y el contexto internacional, que generó uno de los procesos de transformación por depredación de los bosques nativos, de mayor celeridad y dimensiones en la historia del país.
Al proceso de degradación del bosque que produce la tala indiscriminada, se le sumó un fenómeno aún peor: el desmonte con maquinaria pesada en búsqueda de nuevas tierras para ampliar la frontera agropecuaria, principalmente para la producción de cultivos en siembras rotativas.

SUPERFICIE DE BOSQUE NATIVO
Según datos de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre 1998 y 2006 la superficie deforestada fue de 2.295.567 hectáreas, lo que equivale a más de 280.000 hectáreas por año, 1 hectárea cada dos minutos.

SUPERFICIE DEFORESTADA

Fuente: UMSEF- Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación

SUPERFICIE DEFORESTADA POR PROVINCIA:
Las provincias de Salta, Santiago del Estero y Chaco concentran la mayor superficie de bosque nativo del país, pero también presentan la mayor superficie deforestada en los últimos años.

 SUPERFICIE DE BOSQUE NATIVO Y TASA DE DEFORESTACIÓN POR PROVINCIAS

El Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos, finalizado en 2007, estimó una superficie de 31.443.873 hectáreas de bosques nativos.

Resulta evidente que Argentina se encuentra en emergencia forestal: ya perdimos más del 70% de los bosques nativos originales y la deforestación aumentó fuertemente en los últimos veinte años, entre otras,  por el avance descontrolado de la frontera agropecuaria.

LA DEPREDACIÓN

UN ARDUO CAMINO HACIA LA LEY DE BOSQUES
El presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de la Cámara Baja, el Diputado Miguel Bonasso, presentó en junio de 2006 el proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.

Dicho proyecto tomó forma luego de un amplio debate en el seno de la Comisión, y contó con el aporte de organizaciones ambientalistas como Greenpeace, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, y la Fundación Vida Silvestre Argentina.

En marzo de 2007 obtuvo finalmente su aprobación en la Cámara de Diputados. Luego el proyecto de ley pasó a la Cámara de Senadores, donde fue girado a 6 comisiones para su tratamiento. Allí comenzó un lento proceso donde los representantes de las provincias que se oponían a la norma buscaron obstaculizarla mediante la presentación de varios proyectos de ley paralelos.

Ante esta situación, a fines de 2007 más de treinta organizaciones sociales entregaron en el Senado de la Nación un millón y medio de firmas de personas, habitantes de todo el país en reclamo por el urgente tratamiento de la norma, demostrando un alto nivel de consenso social.

El  texto que sería finalmente aprobado por el Senado contenía los principales puntos del proyecto aprobado en Diputados:

 Moratoria a la autorización de nuevos desmontes hasta que cada provincia realice un Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos en forma participativa.
 Obligatoriedad de realizar un Estudio de Impacto Ambiental y una audiencia pública antes de autorizar un desmonte.
– Respetar los derechos de las comunidades indígenas y campesinas sobre los bosques que utilizan.
– Prohibición de la quema a cielo abierto de los residuos derivados de desmontes o aprovechamientos sostenibles de bosques nativos.

Además, a la norma se le agregó el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos, a distribuirse entre las provincias que sancionen por ley provincial el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos bajo los criterios de la normativa nacional.

El 30% del mismo está destinado a fortalecer la capacidad técnica y de control de las provincias y fomentar las actividades productivas que los pequeños productores rurales y comunidades indígenas realizan en los bosques, y el 70% restante tiene como objetivo compensar a los titulares de bosques nativos que realicen tareas de conservación y manejo sostenible.

En cuanto al Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que deben realizar las provincias, el artículo 9 de la ley establece tres categorías en que deben clasificar sus bosques:

Categoría I (rojo): sectores de muy alto valor de conservación que no deben transformarse. Incluirá áreas que por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectividad, la presencia de valores biológicos sobresalientes y/o la protección de cuencas que ejercen, ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores puedan ser hábitat de comunidades indígenas y ser objeto de investigación científica.

Categoría II (amarillo): sectores de mediano valor de conservación, que pueden estar degradados pero que a juicio de la autoridad de aplicación jurisdiccional con la implementación de actividades de restauración pueden tener un valor alto de conservación y que podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica.

Categoría III (verde): sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad aunque dentro de los criterios de la presente ley”.

Para decidir en qué categoría clasificar los bosques, la norma incorporó diez Criterios de Sustentabilidad Ambiental que las provincias deben evaluar previamente.

Finalmente, el nuevo texto aprobado por la Cámara de Senadores el 21 de noviembre de 2007, fue girado nuevamente Diputados, donde fuera aprobado una semana después, convirtiéndose en ley.

Recién en febrero del año 2009 el Poder Ejecutivo reglamentó la norma, tras el reclamo de más de 70 organizaciones sociales de todo el país. Sin dudas el trágico alud en Tartagal (Salta), provocado en gran medida por la deforestación, aceleró la firma del decreto reglamentario.

La sanción de la Ley de Bosques es un avance sin precedentes en materia ambiental, y un ejemplo de la importancia de la participación de la sociedad civil, constituyendo una herramienta esencial para empezar a solucionar la emergencia forestal en la que se encuentra Argentina.

UNA APLICACIÓN CON DIFICULTADES
Con la Ley de Bosques, diecisiete provincias han realizado el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos y los han refrendado mediante una ley provincial: Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Formosa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero, Tucumán, La Pampa y Jujuy.

Sin embargo, algunos Ordenamientos Territoriales (Córdoba, Corrientes, Formosa) fueron muy cuestionados por organizaciones ambientalistas, campesinas y comunidades indígenas, por no cumplir varios artículos y criterios de la normativa nacional.

El artículo 31 de la Ley de Bosques establece que el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos no podrá ser inferior al 0,3% del Presupuesto Nacional, a lo que deberá sumarse el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal, correspondientes al año anterior.

En 2011, ante la falta de aprobación por parte del Congreso Nacional de la Ley de Presupuesto Nacional, se repitió la partida establecida el año anterior, con lo que el Fondo volvió a ser significativamente inferior a lo estipulado por la norma legal.

Por su parte, el proyecto de Ley de Presupuesto Nacional para el año 2012 destina una partida de poco más de $267 millones al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos, aproximadamente 7 veces menor a lo establecido por el artículo 31 de la Ley de Bosques.

A pesar que por falta de voluntad política, controles, o escasez de medios, o lo que fuere,   se ejecutaron muchos desmontes que fueron aprobados en forma especulativa antes de la sanción de la ley.

Sin embargo, los últimos datos oficiales revelan que en el período diciembre 2007 a igual mes de 2008, posterior a la sanción de la Ley de Bosques, la deforestación en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco y Jujuy alcanzó las 136.081 hectáreas, lo que implica un 50% menos que el promedio anual de deforestación que el país tenía antes de la sanción de la norma legal.

EL AVANCE DE LA GANADERÍA SOBRE LOS BOSQUES CHAQUEÑOS
El avance de la ganadería intensiva en el norte de nuestro país pone en peligro a más de 10 millones de hectáreas de bosques nativos de la región chaqueña, porque la expansión de la ganadería se hará en el bosque.

“Actualmente hay unas 20 millones de hectáreas de bosques nativos, de los cuales el 60% fueron categorizados como “amarillos” a partir de la ley. Esto quiere decir que no se pueden talar ni hacer agricultura Lo que sí se puede, es hacer un uso racional a partir de una ganadería silvopastoril.

Los sistemas silvopastoriles son considerados como una opción de producción ganadera intensiva y forestal, sin embargo con relación al medio ambiente esta opción ha demostrado ser adversa a la ecología.

DESMONTES SELECTIVOS Y SISTEMAS SILVOPASTORILES EN BOSQUES NATIVOS

Donde se busca mantener en pie a las especies leñosas maduras y se implantan pasturas para el forraje, lo ideal es organizar y mantener el medio silvoculturalmente bajo un sistema de manejo integral.

En la región chaqueña los sistemas existentes son básicamente ganaderos destructores del equilibrio,  donde el componente forestal posee una importancia secundaria. Esta forma de laboreo rural es ecológicamente  insostenible.

Para realizar ganadería intensiva en los bosques nativos bajo el sistema silvopastoril, primero se realiza el “rolado” del campo.

El rolado es un tratamiento mecánico para mejorar la oferta forrajera para el ganado en bosques, mediante la reducción de la biomasa de especies leñosas (particularmente las arbustivas) y la mejora de las condiciones para el crecimiento de las pasturas (generalmente exóticas), la accesibilidad del ganado, y la visibilidad.

Cuando el rolado es muy intenso, aplicado con maquinarias grandes, pesadas y poco maniobrables, es muy frecuente que produzca daño a los árboles, además de ser un procedimiento seguido por fuegos para reducir el volumen de restos leñosos, en consecuencia, el impacto en el ecosistema es muy grande, por lo que NO puede considerarse a ésta experiencia de trabajo, como una “práctica sustentable”.

La realidad indica  éste “desmonte selectivo”, “desarbustado”, o“desbajerado”, que normalmente se realiza con rolo o topadora, resulta un disimulado desmonte o el paso previo al desmonte; lo que, sumado a la implantación de pasturas exóticas, no garantiza el mantenimiento y regeneración de los bosques nativos.

Un estudio del INTA realizado en la región del Chaco Seco constató que “el rolado afectó la participación de los componentes del estrato herbáceo, incrementando suelo desnudo y disminuyendo la cobertura de gramíneas y

tapices. El rolado disminuyó un 25% de los árboles.” Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, luego de la aplicación del rolo o la topadora son muy pocos los árboles que quedan en pie.

Además, el rolado intensivo y la implantación de pasturas implican la destrucción del futuro de ese bosque, el sotobosque. El sotobosque está constituido por los estratos arbustivos y herbáceos, que representan un elemento estructural de importacia en la dinámica de  el  bosque, especialmente  si consideramos que los individuos que conforman el dosel arbóreo superior, durante una etapa de su vida forman parte de éste sotobosque.

Un bosque sano requiere un sotobosque para su sobrevivencia. Si un árbol muere o cae, se genera una entrada de luz lo cual es aprovechado por los árboles jóvenes que logran a ocupar este sitio para crecer como un árbol grande y así regenerar el bosque.

Es un ciclo natural que mantiene la vida de un bosque por tiempo indefinido. El sotobosque es además fuente de refugio y alimento para una gran parte de la fauna que los habita.

Genera un ambiente vital para la sobrevivencia de cientos de especies de reptiles, insectos, arañas, pájaros, mamíferos, etc. para su alimentación, anidamiento y protección a los predadores.

Con la eliminación del sotobosque muchas especies son forzadas a migrar a otros sitios o en muchos casos mueren.

En ese sentido, desde el INTA advierten que “los rolados de alta intensidad y severidad, provocan disturbios muy drásticos en la estructura del bosque, especialmente sobre las clases diamétricas inferiores, que se pierden totalmente.
Eliminar en un bosque de quebracho todas las plantas menores a 20 cm de diámetro significa crear un bache de al menos 85 años en la estructura del bosque, que es prácticamente la mitad del tiempo que necesita un individuo para llegar a un diámetro de 45 cm.

Por su parte, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación considera como áreas deforestadas:
-“a aquellas donde se producen técnicas de desarbustado o desbarejado dado que estos sitios, pierden su funcionamiento como ecosistema de bosque al no tenerse en cuenta la regeneración del mismo entre otros factores”-.

Teniendo en cuenta el criterio de SADS, resulta evidente que los desmontes selectivos autorizados por las provincias para la producción de ganadería intensiva bajo sistemas silvopastoriles en bosques nativos clasificados bajo la Categoría II (amarillo) son una clara violación a la Ley de Bosques.

Bajo estas premisas, podemos señalar que hasta el momento ningún modelo de manejo silvopastoril, en que se haya intervenido (rolado, desmontado, desbarejado, desmalezado) el bosque nativo,  ha demostrado ser sustentable.

A su vez, la ley define al Desmonte como “toda actuación antropogénica que haga perder al “bosque nativo” su carácter de tal, determinando su conversión a otros usos del suelo tales como, entre otros: la agricultura, la ganadería, la forestación, la construcción de presas o el desarrollo de áreas urbanizadas”. Y en su artículo 14 la normativa nacional estipula claramente que “no podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasificados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo)”.
BOSQUE O MONTE CHAQUEÑO EN SANTIAGO DEL ESTERO

CUANDO LLUEVE MONTE VERDE
PATIO DE MONTE HABITUAL – ÁRIDO

En muchos casos la acción sistemática y combinada durante años del sobrepastoreo de los animales y la tala irracional, la producción de carbón vegetal, y otras actividades insostenibles,  produjo y aún produce lamentablemente, una importante degradación de los bosques. Desde principios del siglo XX en casi toda la región chaqueña, y en especial de Santiago del Estero, se ha desarrollado la ganadería “bajo monte”. Miles de familias campesinas e indígenas que viven en los bosques del norte de Argentina basan su sustento en la producción vacuna en menor escala con ejemplares criollos, y también la majada caprina.

CLÁSICO HORNO CARBONERO

Sin embargo, en general la biodiversidad de los mismos se ha mantenido en pie, por lo que es posible recuperarlos mediante un plan de manejo sustentable.

En ese sentido la Ley de Bosques establece en su artículo 21 que “en el caso de actividades no sostenibles desarrolladas por pequeños productores y/o comunidades campesinas relacionadas a los bosques nativos, la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción que corresponda deberá implementar programas de asistencia técnica y financiera a efectos de  propender a la sustentabilidad de tales actividades”.

REFORESTACIÓN MEDIOAMBIENTAL Y OTROS FINES

Las plantaciones y la reforestación de las tierras deterioradas y los proyectos sociales de siembra de árboles producen resultados positivos por los bienes que se producen y por los servicios ambientales que prestan.

El manejo de plantaciones y reforestación puede tener varios objetivos como la producción de productos derivados de la madera o la protección del medio ambiente.

INCREMENTO DE LOS SERVICIOS AMBIENTALES

La reforestación aporta una serie de beneficios y servicios ambientales. Al restablecer o incrementar la cobertura arbórea, se aumenta la fertilidad del suelo y se mejora su retención de humedad, estructura y contenido de nutrientes (reduciendo la lixiviación, proporcionando abono verde y agregando nitrógeno, en el caso de que las especies utilizadas sean de este tipo).

La siembra de árboles estabiliza los suelos, reduciendo la erosión hidráulica y eólica de las laderas, los campos agrícolas cercanos y los suelos no consolidados, y los que habiendo sido depredados por la acción del hombre padecen desertificación de distintos grados.

La cobertura arbórea también ayuda a reducir el flujo rápido de las aguas de lluvias, regulando, de esta manera, el caudal de los ríos, mejorando la calidad del agua y reduciendo la entrada de sedimento a las aguas superficiales.

Debajo de los árboles, las temperaturas más frescas y los ciclos húmedos y secos moderados constituyen un microclima favorable para los microorganismos y la fauna; ayuda a prevenir la laterización del suelo. Las plantaciones tienen un efecto moderador sobre los vientos y ayudan a asentar el polvo y otras partículas del aire.

Al incorporar los árboles a los sistemas agrícolas, pueden mejorarse las cosechas, gracias a sus efectos positivos para la tierra y el clima.

Los árboles pueden ser sembrados o plantados para protección, ejemplo: como fajas protectoras o cortinas rompe vientos; también facilitar el manejo de cuencas hidrográficas; o proteger las orillas de los ríos –llamados bosque de galería-.

Estas actividades son altamente beneficiosas por naturaleza, y proveen protección, además de los servicios ambientales.

*Finalmente, la cobertura vegetal que se establece mediante el desarrollo de las plantaciones en gran escala y la siembra de árboles, constituye un medio para la absorción de carbono, una respuesta a corto plazo al calentamiento mundial causado por la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera.

*Todo cambio en el clima inducido por los seres humanos se añadirá inexorablemente a las variaciones climáticas naturales, que se producen en todas unas gamas de escalas temporales y espaciales, perjudicando de manera permanente a todo el planeta.

*Reducción del uso de los bosques naturales como fuente de combustible
Las plantaciones ofrecen la mejor alternativa a la explotación de los bosques naturales para satisfacer la demanda de madera, leña y otros productos que depredan el bosque natural o nativo, ayudando a aliviar la presión que ejerce la población nativa.

*Sensibilización ambiental
Las reforestaciones participativas impulsan la acción de las personas de todas las edades en defensa del medio ambiente, instando a la actuación en acciones forestales, renovando la sensibilidad por los árboles y la naturaleza, empujando la participación social y promoviendo la educación ambiental, e instando  a la recuperación de espacios naturales degradados.

La pérdida de la vegetación existente y los valores ecológicos, económicos y sociales, que ésta pueda contener, dramatizan  los problemas ambientales relacionados con el desmonte o desbroce de la tierra.

Porque sin duda alguna es un desencadenante que conduce a la mayor erosión, la interrupción del ciclo hidrológico, la compactación del suelo, la pérdida de nutrientes y la disminución consiguiente en la fertilidad del suelo.

*EN PELIGRO DE EXTINCIÓN!!!

 

Sin embargo, muchos de estos efectos perjudiciales, podrán ser revertidos con los años, si se reforesta con especies nativas  y cuando el suelo  recomience un ciclo de recuperación y a medida que la vegetación se restablezca.

Los ecosistemas forestales, en equilibrio con el ambiente, y si se cultivan haciendo uso de la silvicultura, rinden gran cantidad de productos y servicios para beneficio de las comunidades humanas que los habitan, para mantener la biodiversidad y el equilibrio ecológico, y por consiguiente, para el avance del país en su desarrollo.

Estos beneficios pueden agruparse en dos categorías: directos o tangibles, si su materia prima proviene de los árboles y son fácilmente cuantificables –maderas, productos, mano de obra-; e indirectos, o intangibles, no fácilmente cuantificables.

Beneficios Indirectos o Servicios Ambientales: Llámanse también servicios forestales. Son el resultado de las asociaciones e interrelaciones de los árboles con otros componentes del ecosistema. No se ven fácilmente y son de difícil medición, sin embargo se perciben por el bienestar de los sentidos.

Agua. El agua de ríos, lagos y manantiales proveniente de las cuencas forestales arboladas, es diferente en calidad, cantidad y persistencia, a la de las cuencas deforestadas. El suelo forestal es un gran almacén que regula los escurrimientos hídricos superficiales y subterráneos, permitiendo la recarga de los mantos acuíferos y evitando las inundaciones en las partes bajas.

El mantillo o piso forestal de hojarasca funciona como un filtro vivo limpiando al agua de impurezas, y el dosel, hace de aislante térmico para mantenerla con la temperatura apropiada para sostener vida acuática. La cosecha de agua de una cuenca forestal arbolada dura todo el año.

Suelo. La característica más importante de los suelos forestales es la presencia de un mantillo o capa de materia orgánica en diferentes grados de descomposición, que garantiza el reciclaje de nutrimentos y evita la erosión de la capa terrestre.

SueloLa infiltración, la percolación y la aireación son característicos en los suelos forestales gracias a un alto porcentaje de porosidad, principalmente la porosidad no capilar.

Las raíces de los árboles y demás vegetación, lo mismo que la gran actividad biológica, hace del suelo forestal un verdadero sistema de acueductos y tuberías donde se almacena y fluye el agua.

Clima. El clima dentro de un ecosistema forestal contrasta con el de un lugar sin vegetación. El dosel forestal, formado por la intersección de la copa de los árboles, actúa como cobija amortiguadora de la radiación solar, protegiendo las diferentes formas de vida en el suelo forestal.

La temperatura en invierno es más elevada y en verano es más baja dentro del bosque, hasta en 6ºC. La precipitación es modificada en cantidad y duración al interior del bosque.

Los bosques no atraen la lluvia, la elaboran, su acción empieza cuando la precipitación toca el dosel forestal. A esta interferencia se le conoce como intercepción forestal. La intercepción forestal de la precipitación variará de acuerdo a la intensidad de la lluvia, la composición de especies y el espacio entre los árboles.

Fauna. Los animales silvestres encuentran en el bosque alimento protección y abrigo. El ecosistema forestal con sus diferentes componentes vivos y no vivos: árboles, arbustos, hierbas, microorganismos, agua, suelo, clima, etc., ofrece un sinnúmero de espacios para la protección de las diferentes especies animales que los habitan.

A cambio, ellos hacen parte de la cadena alimenticia, contribuyendo con los flujos de energía dentro del ecosistema.

Aire. A través de la fotosíntesis, el bosque toma bióxido de carbono de la atmósfera y devuelve oxígeno, reduciendo así la concentración de contaminantes.

AireLos bosques hacen más limpio el aire que respiramos gracias a que el dosel actúa como un filtro para limpiarlo de impurezas. La fragancia de muchas especies de plantas aromatiza el aire.

Paisaje. Debido a las líneas, formas, colores y texturas, los árboles y arbustos son elementos estéticos insustituibles de nuestro entorno.

Ellos enmarcan ciertos paisajes, suavizan líneas arquitectónicas, realzan algunos componentes, unifican elementos divergentes, e introducen un sentido de vida y naturalidad que de otra manera haría ver muerto el escenario.

Recreación. Los bosques proveen espacios para el esparcimiento y el juego. Constituyen ambientes ideales para la contemplación de la naturaleza y para la evocación de otros tiempos y lugares, igual que para la meditación, dándole un marco de magnificencia al impresionante amanecer y, los atardeceres conjugados con el trino de los pájaros.

DANIEL RIVAS TORRES *
Profesor-investigador del Área
Agronomía Preparatoria Agrícola de la UACh.
rivasdaniel@usa.net

La ONU: Para recordar sobre la gravísima degradación de la naturaleza, y concientizar a los gobiernos de  su responsabilidad, Naciones Unidas instituyó, el reciente pasado 2011, como año de los Bosques.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, destacó que los bosques son una fuente de beneficios económicos, sociales y ecológicos y advirtió que, no obstante, pese a todos esos beneficios, los bosques  no se reponen, o sea queNO SE REFORESTAN y lo que es peor, siguen desapareciendo a un ritmo alarmante.

El organismo internacional afirma que, como está demostrado, los bosques y su ordenación contribuyen significativamente al desarrollo sostenible de los pueblos, la erradicación de la pobreza,  y al logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, que fueran incluidos en Objetivos de Desarrollo del Milenio” Cumbre de la tierra Río+20Subrayando la necesidad de que los gobiernos hagan una ordenación sostenible de todos los tipos de bosques, incluidos los ecosistemas forestales frágiles.