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A principios del siglo XX, el naturalista y profesor argentino Miguel Lillo soñó con un área protegida de miles de hectáreas que se capaz de proteger la vegetación forestal y las cuencas hídricas del suroeste tucumano. A cien años, su sueño comenzó a tomar forma.

Luego de que a fines del año pasado la Legislatura tucumana autorizara la conformación del Parque Nacional Aconquija, con una extensión de 80 mil hectáreas, el pasado 23 de junio los diputados nacionales por Tucumán oficializaron la concesión de las tierras para iniciar el proyecto, según informó la Administración de Parques Nacionales.

La cesión de jurisdicción ambiental por parte de la provincia de Tucumán, acompañada por una ley de aceptación del Congreso de la Nación, establecerá tres nuevas áreas núcleo nacionales en el faldeo del Aconquija: dos ampliando significativamente hacia el sur el Parque Nacional Campo de los Alisos -que pasará a ser portal-, asegurando así la conservación de importantes cuencas hídricas de la provincia, y un área núcleo en el norte del gran Parque Nacional proyectado, representada por la Quebrada del Portugués, cedida por el Ministerio de Defensa.

La serranía del Aconquija es un área importante para la conservación de la ecorregión de las Yungas. Este sistema, además, constituye la principal fuente de recursos hídricos para más de dos millones de habitantes de la cuenca del Río Dulce, en las provincias de Tucumán y Santiago del Estero, como así también para numerosas poblaciones menores en el valle del Río Santa María hacia el oeste.

El sistema del Aconquija alberga alrededor de 2.000 especies de plantas vasculares. Incluye varios endemismos, particularmente en las zonas más aisladas biogeográficamente.

Asociada a la vegetación se distribuye la fauna, que incluye comunidades de mamíferos típicamente neotropicales en las laderas occidentales, como diversos felinos, osos meleros, pecaríes, corzuelas, guanacos, tarucas y una gran diversidad de aves.

Entre sus principales atractivos, la nueva área protegida incluirá dos yacimientos arqueológicos muy valiosos: “La Ciudacita”, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y  “Qhapaq Ñan” (del quechua Camino Principal); una red de caminos construidos por los Incas hace más de dos mil años. Este último, atraviesa siete provincias argentinas: Jujuy Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza; y se extiende por otros cinco países sudamericanos: Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. “Qhapaq Ñan”, declarado “Itinerario Cultural” por la UNESCO en el año 2014, es considerado el tercer espacio arqueológico del Cono Sur, antecedido solo por el Machu Picchu (Perú) y las Ruinas de Quilmes (Tucumán).

“Este proyecto viene a cumplir un rol clave en la protección de la biodiversidad de la selva, esa gran esponja natural que regula los recursos hídricos para las actividades humanas vinculadas al consumo de agua. Del mismo modo, potenciará al turismo incrementando las áreas destinadas al uso público y ampliará la protección cultural de sitios arqueológicos”, expresó Eugenio Bréard, presidente de Parques Nacionales.

Turismo sostenible

La observación de la flora y la fauna silvestre, el senderismo, el campamentismo, la pesca deportiva de salmónidos, el turismo geológico, el arqueológico y el botánico son algunas de las actividades que podrán realizarse en este espacio natural, que también es conocido como “Parque Nacional del Bicentenario”.

“Es necesario resaltar que la actividad turística estará supeditada al plan de manejo del Parque Nacional y brindará actividades que sean sustentables y ambientalmente amigables. Todo lo que se proyecte a nivel turístico se lo hará siempre bajo el paraguas de la sustentabilidad”, aseguró al momento del anuncio Sebastián Giobellina, titular del Ente Tucumán Turismo. El Parque Nacional Aconquija, además, permitirá el acceso a la Laguna del Tesoro, que hasta el momento se encontraba en manos privadas.

“Los problemas que trajo el avance de la frontera agrícola pueden comprometer, inclusive, el balance hídrico de la provincia y es necesario que lo que queda de yunga y selva sea preservado. Nada mejor que cederlo a Parques Nacionales para su conservación. Esto nos da una garantía porque este organismo lleva la labor de conservación como una decisión de Estado más allá de los vaivenes que sufre la actualidad política”, expresó Daniel Vega, intendente del Parque Nacional Campo de los Alisos.

Fuente: El Tucumano / Parques Nacionales